el otro frente

 


María Corina Machado, clamaba por la intervención militar de E.U. para derrocar al presidente Maduro, prometía ceder los campos petroleros y minas de oro a los estadounidenses si ella llegaba a ser presidenta. Sin embargo, el plan de invasión comienza a desmoronarse. Colombia, bajo el mando de Gustavo Petro, decide rechazar la invasión.

El presidente colombiano comprende que si logran derrocar a Maduro, Estados Unidos podría invadir su país posteriormente, creando así una nueva colonia que fusionaría la producción de petróleo con la de sustancias ilícitas.

De inmediato, Petro denuncia los ataques en el mar Caribe, advirtiendo sobre las bases militares estadounidenses en Colombia y afirmando que no permitirá bajo ninguna circunstancia que soldados estadounidenses utilicen su territorio para una invasión.

Rusia ve la amenaza de Estados Unidos y advierte con el uso de misiles Tomahawk si se impedía la invasión, además envía apoyo antiaéreo a Venezuela. 

Argentina, enfrentando su crisis económica, no puede comprometer tropas en una aventura sin sentido.  Ecuador, Panamá, Costa Rica y algunos países caribeños intentan formar una alianza militar débil contra Maduro. 


Así, la invasión se detiene antes de empezar, ya que ninguna potencia mundial, ni Rusia ni China, ni tampoco los árabes, desean que Estados Unidos controle las reservas más grandes de petróleo del mundo, porque hacerlo implicaría una sumisión total al imperio estadounidense durante el próximo siglo.

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